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Nunca sabes que pasará mañana

Si las cosas no te salen bien

Turn off your mind relax and float downstream
It is not dying, it is not dying

dale a todo su importancia relativa.

Lay down all thoughts, surrender to the void,
It is shining, it is shining.

Lo más importante eres tú mismo

Yet you may see the meaning of within
It is being, it is being

y, en el fondo, sólo importa una cosa.

Love is all and love is everyone
It is knowing, it is knowing

Aprende, sorpréndete y conócete;

And ignorance and hate mourn the dead
It is believing, it is believing

Y vive tu vida sin prisa, pero sin pausa,

But listen to the colour of your dreams
It is not leaving, it is not leaving

ya que vida sólo hay una.

So play the game “Existence” to the end
Of the beginning, of the beginning

 

Pues nunca sabes que pasará mañana.

Apología de… Sally Draper

Sally Draper (Kiernan Shipka) tiene la oportunidad de ser uno de los personajes más míticos de la televisión, superando incluso a su propio padre en la ficción, Don Draper. La cuestión para que acabe de convertirse en ese mito inigualable radica en si, definitivamente, la cadena AMC va a permitir ver el camino a la “perversión” (por no llamarlo madurez) al que puede someterse a la niña.

Dicha perversión es doble. Por un lado existe la hipotética perversión que puede sufrir el personaje -Sally-, por el otro existe la prácticamente inevitable perversión que puede sufrir (y creo que ya está sufriendo) la actriz -Kiernan.

Empecemos por la actriz. Kiernan tiene 12 años y lleva desde los 9-10 (hasta la tercera temporada su personaje no cobró un peso importante en la serie) creciendo entre las bambalinas de una serie punzante y real como es Mad Men y, por lo tanto, impúdica, infiel y lasciva. Kiernan se está convirtiendo además en modelo (tanto de ropa como en un icono infantil-juvenil), pues el estilismo de Mad Men supera a los propios creadores y se extiende por todos lados (para una muestra la foto de arriba). ¿Será capaz de sobreponerse a la fama que le está generando participar en la serie? ¿Será otra niña rota del estilo de la factoría Disney?

Por otro lado está la “perversión” del personaje, perversión que me encantaría ver. Tal como resume un artículo de El País, “fue en la cuarta temporada de Mad Men, coincidiendo con el divorcio de sus padres, cuando la mayor de los tres hijos de Don Draper y Betty Francis pasó oficialmente de niña a mujer: empezó a odiar a su madre, se cortó la melena como acto de rebeldía y le subió bruscamente la libido. Todavía corren ríos de tinta sobre su despertar sexual“.

Sally tiene actualmente 12 años. En la temporada pasada su personaje pasó a la notoriedad pública cuando, en un capítulo determinado, la niña era pillada mientras se estaba masturbando. La frase de su madre es reveladora, pese a que luego la psicóloga la tranquiliza diciéndole que es normal explorarse el cuerpo:

You don’t do those things, you don’t do them in private and you especially don’t do them in public!

Mad Men tiene la oportunidad única de mostrar paulatinamente el despertar sexual de una niña. Es no obstante, un tema escabroso y, posiblemente, hasta tabú. Pero no narrarlo no va a hacer que no exista. El ambiente de la serie, la época, la familia y la edad que tiene (12 años en el 66 serían 15 años en el 69 de Woodstock) fomentan que se narre, falta ver la forma en que se vaya a hacer, aunque no dudo en que vaya a ser elegante, como la serie.

Sally en el último capítulo emitido de Mad Men ve una felación entre dos personas que no son pareja. En la última escena del capítulo llama a su “amigo” y este le pregunta por cómo es la ciudad.

Sally responde con una sóla palabra:

Dirty.

Crecer es difícil y Sally lo está haciendo muy deprisa.

Bye bye US!

Bueno, escribo desde el aeropuerto de Atlanta, el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson, el más grande del mundo por tráfico de pasajeros así como por aterrizajes y despegues. Aquí me he despedido de Don que venía de Florida y nos hemos encontrado en una de las terminales para tomar una Coca-Cola. Ahora estoy en la terminal E, a punto de salir para Madrid, escuchando música en directo (jazz, hay un pianista, un batería y un saxofonista) y pensando en el último capítulo de Community que, como dije, iba a ser lo último que iba a hacer en EEUU.

Me abstengo de hacer mayores comentarios, pero me equivoqué y el homenaje no era a Juego de Tronos sino a Hermanos de Sangre, con lo que teniendo en cuenta que es una de mis series favoritas me ha encantado. No ha sido sublime y no supera a obras maestras como “Modern Warfare” o “Remedial Chaos Theory” pero está ahí muy cerca… Changtástico!

Alerta de mini-spoiler… leer sólo si se ha visto y se quieren dejar comentarios!

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Mejores momentos:

1) Changlorious bastards

2) Hawthorne arma letal

3) Shirlie en la batalla final

Shut up Leonard!

Bueno, la cena de despedida de hoy ha sido un éxito, aunque de las cosas que preparé (al final sólo hice tortilla de patatas, esqueixada y conejo porque Don también había preparado comida) la esqueixada -bautizada por mi mismo como cod salad (ensalada de bacalao)- se llevó la palma. Y mira que es fácil de hacer, pero la verdad es que a las 6 de la tarde, con el solete y el fresquito en el jardincito entraba de puta madre.

Cambiando de tercio, como me han acusado de spoilerman, voy a colgar un vídeo con los mejores momentos de Leonard, ese personaje de Community que sale dos segundos por episodio para animar el cotarro. Es, en el fondo, un pequeño homenaje a toda la gente que hace lo que quiere cuando quiere, a esos niños que llevamos dentro:

4 conceptos básicos sobre series de TV

Hacia tiempo que quería escribir este post. Las series se han convertido en mi mayor afición actualmente y, tal como he dicho alguna vez, se han convertido en la prolongación adecuada del buen cine. El cine -y por extensión las series- son representaciones de la realidad, son arte. Y lo que buscamos en el arte es la verdad. Muchos directores durante su vida han intentado hacer lo que antiguamente se llamaba una megapelícula, es decir, un film que durara el tiempo necesario para que se pudiera ver el desarrollo de los personajes, entender su verdad última. Evidentemente, ninguna productora aceptó esas condiciones, pero en el circuito alternativo existen algunos proyectos que han intentado hacerlo, aunque sin demasiado éxito.

Las series, pero, te lo permiten de alguna manera. Cuando hablo de series y de macropelículas estoy hablando de Six Feet Under, de The Wire y de Mad Men (que haya visto y que me gusten). De hecho ha sido el sublime episodio 7 de la 4ª temporada de Mad Men, The suitcase, el que me ha hecho recordar este proyecto de post. En parte porque me ha recordado al capítulo por el cual quería escribirlo, Fly, de Breaking Bad. Así que allá voy.

La temporada de las series empieza generalmente en otoño, al volver de las vacaciones. No obstante, debido a diferentes reprogramaciones de la parrilla u otros mútiples problemas, a veces las series quedan paralizadas. Midseason es un período de tiempo que va desde enero a abril en el cual normalmente se estrenan series para rellenar huecos de las principales (las que empiezan en otoño), donde se marginan a las veteranas con ya poco éxito o donde se dejan morir a las repudiadas. No obstante, de la midseason han salido (o resurgido) buenas series, si más no aceptables, como Anatomía de Grey.

Normalmente las series se programan para una temporada corta de unos 12 capítulos (aunque actualmente todas las grandes series tienen temporadas de “sólo” 12 o 13 capítulos) para no perder mucho dinero por si no triunfan. Si la serie tiene éxito se decide hacer un back-nine, es decir, acabar una temporada completa de 23 capítulos. No obstante, actualmente no estoy viendo ninguna serie que trabaje sobre modelos de 23 capítulos, a no ser que sean sitcoms de 20 minutos. Supongo que será por la crisis.

A veces, en una serie, un personaje secundario es tan bueno que devora la trama original y a los verdaderos protagonistas de la historia. En esos casos, si los productores tienen vista, proponen un spin-off, es decir, hacer una serie sobre el personaje secundario. Los casos más flagrantes son “Joey” sobre “Friends” (que fue un fracaso) y, en versión castiza, “Aída” sobre “7 vidas”. En el blog Quinta temporada de El País han hecho una serie de entradas donde se proponen personajes que merecen un spin-off. Ejemplos que secundaría son los de la condesa viuda de Gratham de Downton Abbey o el Señor Chang de Community.

Si no puedes hacer un spin-off, pero quieres lanzar una serie, puedes hacer un crossover: puedes introducir el personaje de una serie nueva en una serie antigua para captar la atención del espectador. También se puede hacer por gusto, como mezclar a Los Simpsons y Futurama porque son de los mismos creadores.

Si nos ponemos a hablar de los capítulos en si mismos, todas las series actualmente empiezan con el llamado cold-opening, esos minutos que se emiten para captar la atención del espectador antes de poner la cabecera. De la misma manera existen en algunas series (como Community) una especie de epílogo que a veces contiene el mejor gag del capítulo. Ambos recursos sirven para poner anuncios en medio, que es lo que realmente paga la serie.

 

Hay series que son buenas porque si y siempre quieres ver más. Hay otras que a veces es fácil perder la motivación. Para evitar esa pérdida, se crearon los cliffhangers, es decir, una escena que queda cortada a medias y que no puedes saber como acaba a menos que veas el capítulo siguiente. Huelga decir que la serie maestra haciendo cliffhangers es (y no crea que pueda nunca superarse), Lost. El mejor cliffhanger de la historia (si alguien no está de acuerdo que lo diga), el “We have to go back” de la 3ª temporada.

 

El macguffin no es un concepto solamente televisivo, pero es en las series donde más se ha extendido. Un macguffin es un elemento de suspense que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama en sí. Es muy importante en los thrillers y en las series de misterio. Uno de los macguffins más famosos de la historia es rosebud de Ciudadano Kane. En una serie un ejemplo de macguffin sería la escotilla de Lost de la primera temporada, aunque Lost en general es un gran macguffin porque en realidad nada de lo que mueve la serie tiene ninguna importancia en realidad.

Es el acrónimo de unresolved sexual tension, tensión sexual no resuelta. Denota una cierta química entre dos personajes pero que no se hace consumar para mantener interesado al espectador. La más épica es Mulder y Scully de Expediente X, pero actualmente se puede ver en muchas series. Una de las que más me gusta es la de Bones entre Brennan y Booth, aunque hay miles de ejemplos.

A veces, en una serie con hilo argumental, es difícil hacer 23 episodios. Un filler es, como indica la palabra, un episodio de relleno: si el episodio no se emite o no se ve no afecta para nada al entendimiento de la trama, pero ahí está. Un ejemplo de filler sería uno de mis episodios favoritos de Lost, Exposé. Una versión elegante y artística de los fillers es el bottle episode, mi último concepto que quiero explicar.

Los seguidores de Community evidentemente ya saben lo que es un bottle episode (episodio embotellado) porque han visto Cooperative Caligraphy, pero lo voy a explicar. Las series tienen un presupuesto determinado, pero si alguien quiere hacer capítulos con efectos especiales como Modern Warfare tiene que tener otros capítulos más baratos para compensar. Y no hay nada más barato que meter a los protagonistas en una sala y potenciar el diálogo al máximo. Como Community está para destrozar todos los conceptos televisivos, la excusa para ese capítulo es la pérdida de un boli. Sublime.

El mejor bottle episode que he visto es Fly, de Breaking Bad. En él, Walter pierde los papeles y encierra a su compinche Jesse porque no puede trabajar porque hay una mosca en el laboratorio y puede haber contaminaciones. The suitcase, de Mad Men, aunque no se puede considerar bottle episode, es un tête-à-tête entre los dos protagonistas que bien justifica el visionado entero de la serie.

No en vano, tanto Fly como The suitcase están considerados dos de los mejores capítulos de la historia de la televisión. ¿Porqué los teleespectadores adoramos los bottle episode? Pues porque en el fondo, lo que más justifica el visionado de una serie, son sus personajes, y cuanto más hablan, más se abren y más conocemos de ellos más cercanos nos parecen, justo lo que buscaban los grandes directores cuando hablaban de las macropelículas. En definitiva, más cerca estamos del arte y, por lo tanto, más cerca estamos de la verdad.

California’12 (III): Highway 1

Previously on California’12…

Acabábamos de pasar un par de días en San Francisco, pero nuestros aviones de vuelta a España e Illinois salían desde San Diego, de manera que teníamos que volver. La opción más bonita pasaba por recorrer la Highway 1, es decir, salir de San Francisco y, pasando por Santa Cruz, Monterey, Santa Bárbara y Los Ángeles, llegar hasta a San Diego. Como el recorrido era largo decidimos hacer noche en Santa Bárbara. No obstante, si alguien tiene nunca planeado hacer esto que sepa que más vale tomárselo con calma y hacerlo en varios días: es muy bonito y más vale ir despacio.

365 millas separaban San Francisco de nuestro destino. Así que cogimos el coche bien prontito por la mañana (aunque casi no podemos cogerlo porque no se creían que tenía el carnet haciéndose… en realidad fue culpa mía, que apuré demasiado en España, pero bueno, una historia larga) y nos pusimos en ruta. El coche era un Chevy super feo, pero nos salió barato y rodaba, que era lo que queríamos. Así que pusimos un poco de música, me cogí mi Mocca en un Starbucks en cuanto pude (ya es como un ritual) y nos dirigimos a Santa Cruz, nuestra primera parada, para hacer un brunch.

En cuanto acabámos el desayuno empezamos a darnos cuenta que los tiempos no cuadraban: tendríamos que haber llegado a San Cruz mucho antes de lo que hicimos, pero fuimos tirando a nuestro ritmo hasta Monterey (si a alguien le suena este Monterey posiblemente sea por el circuito de Laguna Seca y su famosa curva del sacacorchos). Visitamos la ciudad muy por encima y fuimos a Carmel, a unas pocas millas, donde había una antigua misión franciscana (1771, para ellos es antiquísimo pues implica que es antes de la creación de su país) fundada por un fraile mallorquín.

Después seguimos por la carretera disfrutando del buen día que teníamos, cruzando los múltiples parques naturales que adornan la carretera, yendo a una de sus playas y, en resumidas cuentas, parando cada dos por tres para hacer un par de fotos o tomar algo.

Al final se nos acabó la luz a medio camino, en Cambria, aunque realmente ya habíamos hecho la parte bonita que iba cerca del Pacífico. Nos quedaban, no obstante, unas cuantas millas hasta Santa Bárbara (unas 2-3 horas más de coche, pero bueno, al final llegamos, después de tener que ir hacia atrás, al hotel, que os enseñaré en la 4ª y última entrega del viaje, que además será cortita porque, sinceramente, fue lo peor del viaje: Los Ángeles.

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Os voy a dejar como epílogo una canción que hubiéramos podido escuchar en la carretera y no hubiera desentonado. Se trata de “Elements and things”, de Tony Joe White, que escuché anoche en la season finale de Luck, uno de los mayores fiascos de la HBO. Pero ya os hablaré en otro momento de ello.

Algo especial

Todos sabéis que es una de mis favoritas (por no decir mi favorita), pero desde A dos metros bajo tierra no veía algo tan emotivo y profundo. Los personajes parecen estar preguntándose continuamente “¿quién soy yo?”, “¿qué hago con mi vida?”. Además tiene una estética fantástica y una sensibilidad en el guion y en la forma de hacerla que no es comparable con cualquier otra cosa que estén poniendo en la televisión actualmente.

Para muestra, un botón. Temporada 3, episodio 5, “The fog”. La música que suena durante el capítulo es “Me voy a morir de amor”, de Alberto Iglesias, una fantástica composición que hizo para la no menos asombrosa Lucía y el sexo:

 

Rompo mi enésima lanza a favor de los americanos. Espero que ahora, tras estos seis meses, seáis capaces, como mínimo, de no sólo relacionarlos con Bush y Palin. EEUU es también Mad Men, Ernest Hemingway, Abraham Lincoln, Clint Eastwood, A dos metros bajo tierra, Mark Twain, Frank Lloyd Wright, Woody Allen, Walt Whitman…