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Apología de… Sally Draper

Sally Draper (Kiernan Shipka) tiene la oportunidad de ser uno de los personajes más míticos de la televisión, superando incluso a su propio padre en la ficción, Don Draper. La cuestión para que acabe de convertirse en ese mito inigualable radica en si, definitivamente, la cadena AMC va a permitir ver el camino a la “perversión” (por no llamarlo madurez) al que puede someterse a la niña.

Dicha perversión es doble. Por un lado existe la hipotética perversión que puede sufrir el personaje -Sally-, por el otro existe la prácticamente inevitable perversión que puede sufrir (y creo que ya está sufriendo) la actriz -Kiernan.

Empecemos por la actriz. Kiernan tiene 12 años y lleva desde los 9-10 (hasta la tercera temporada su personaje no cobró un peso importante en la serie) creciendo entre las bambalinas de una serie punzante y real como es Mad Men y, por lo tanto, impúdica, infiel y lasciva. Kiernan se está convirtiendo además en modelo (tanto de ropa como en un icono infantil-juvenil), pues el estilismo de Mad Men supera a los propios creadores y se extiende por todos lados (para una muestra la foto de arriba). ¿Será capaz de sobreponerse a la fama que le está generando participar en la serie? ¿Será otra niña rota del estilo de la factoría Disney?

Por otro lado está la “perversión” del personaje, perversión que me encantaría ver. Tal como resume un artículo de El País, “fue en la cuarta temporada de Mad Men, coincidiendo con el divorcio de sus padres, cuando la mayor de los tres hijos de Don Draper y Betty Francis pasó oficialmente de niña a mujer: empezó a odiar a su madre, se cortó la melena como acto de rebeldía y le subió bruscamente la libido. Todavía corren ríos de tinta sobre su despertar sexual“.

Sally tiene actualmente 12 años. En la temporada pasada su personaje pasó a la notoriedad pública cuando, en un capítulo determinado, la niña era pillada mientras se estaba masturbando. La frase de su madre es reveladora, pese a que luego la psicóloga la tranquiliza diciéndole que es normal explorarse el cuerpo:

You don’t do those things, you don’t do them in private and you especially don’t do them in public!

Mad Men tiene la oportunidad única de mostrar paulatinamente el despertar sexual de una niña. Es no obstante, un tema escabroso y, posiblemente, hasta tabú. Pero no narrarlo no va a hacer que no exista. El ambiente de la serie, la época, la familia y la edad que tiene (12 años en el 66 serían 15 años en el 69 de Woodstock) fomentan que se narre, falta ver la forma en que se vaya a hacer, aunque no dudo en que vaya a ser elegante, como la serie.

Sally en el último capítulo emitido de Mad Men ve una felación entre dos personas que no son pareja. En la última escena del capítulo llama a su “amigo” y este le pregunta por cómo es la ciudad.

Sally responde con una sóla palabra:

Dirty.

Crecer es difícil y Sally lo está haciendo muy deprisa.

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Apología de… Olga Sacharoff

Los fines de semana, si no tengo nada especialmente importante que hacer, me gusta ir a tomar un té (últimamente un chocolate caliente) al café de la Casa Lis. Me llevo un libro, digo que sólo quiero ir al café (la chica de la entrada todavía me dice “al fondo a mano derecha”, espero que algún día me diga “Hola Dani, ¿qué tal?”) y me siento a leer un rato.

Al lado de donde me siento normalmente hay una copia de un cuadro de la colección. Es un cuadro cubista que recuerda mucho a Picasso, pero, por lógica, no puede haber un Picasso en la colección permanente de la Casa Lis. Como se que todo lo del café está a la venta, hoy he preguntado cuanto valía. El vigilante, muy simpático (y muy culto, parecía conocerse la colección entera perfectamente) me ha ayudado a descolgar el cuadro para ver el precio: 800 €. Se escapa de mi presupuesto. Pero he descubierto a Olga Sacharoff.

Mujer acodada en mesa, Olga Sacharoff (1915). Museo Casa Lis. Salamanca.

Olga Sacharoff (Tbilisi, 1889-Barcelona, 1967) es una pintora catalana de origen georgiono cuyas primeras obras son cubistas para acabar pasando, finalmente, a un estilo naïf englobado dentro del noucentrisme catalán.

  • Tras estudiar en la Escuela de Bellas Artes de Tblisi, se traslada a München (1910) y entra en contacto con el expresionismo alemán.
  • Olga Sacharoff viaja a Paris en 1911, acusando la influencia de Cézanne hasta sumergirse en el cubismo más radical, denominado «sintético».
  • El estallido de la Primera Guerra Mundial lleva a Sacharoff a viajar a España en 1915, junto a su pareja, Otto Lloyd. Primero residieron en Mallorca y, en 1916, se establecieron en el barrio de Vallcarca, en Barcelona.
    • Algún historiador considera que fue la introductora del cubismo en dicha ciudad. Picasso, Bracque y Gris lo habían creado unos años antes, en 1907, en Paris.
      • Picasso sólo vivió en Barcelona entre 1900 y 1904, antes del surgimiento de este estilo.
  • Al estallar la guerra civil española, Olga se traslada a París y se reencuentra con Otto Lloyd (de quién se había distanciado); se reconcilian y en 1939 exponen juntos en Nueva York. Acabada la guerra, regresan a Barcelona, donde se compran una enorme torre en el Putxet.
    • Su casa se convierte en sede de una animada tertulia, de la que queda como testimonio un cuadro, La Colla:

  • En 1964, sus amistades se movilizan para que se le conceda la Medalla de la Ciudad de Barcelona y la nombren hija adoptiva, y lo consiguen. Olga Sacharoff muere tres años después, en 1967.
  • En Barcelona, encima del túnel de l’Illa Diagonal (en Caravel·la La Niña), están los Jardines de Olga Sacharoff.

Las pinturas de Sacharoff nunca ha sido debidamente consideradas, debido a su escasa publicidad y, porque negarlo (aunque sea triste), por ser mujer. Su obra, sin embargo, se ha revalorizado durante los 90 (algunos cuadros suyos fueron subastados por bastante dinero) y actualmente, debido a diversas exposiciones.

¿Qué pensará la mujer del cuadro?

Nunca lo sabremos, pero si pudiera ponerle música le pondría esta canción, una de mis preferidas (y, según he leído, la segunda más versionada de la historia después del “Yesterday” de “The Beatles”…):

Apología de… Pablo Infante

Es algo bíblico. David contra Goliat. Y si es bíblico implica que es algo intrínseco al ser humano, como todas las otras cosas que relata la Bíblia: la maldad, la bondad, la venganza, el esfuerzo, la traición, la superación, la ira, la genorosidad, el incesto, la moralidad… Y lo que estaba diciendo: la derrota del poderoso.

No hay nada que guste más que ver como un pequeño vence a un grande.

Lo que decía, es bíblico.

Y más en estos tiempos. La victoria del Mirandés implica una rebelión metafórica. Es la venganza del pueblo contra las malas gestiones. Es un tortazo a las superpotencias, un golpe en la mesa a la especulación. El presupuesto de esta temporada del Mirandés es de 1.200.oo €: 24 veces inferior al del Racing de Santander, 39 al del Espanyol y 64 veces al del Villarreal, los tres primeras que ha eliminado. Y en semifinales seguramente se enfrentará al Atlhetic de Bilbao, el segundo equipo con más copas del Rey de España. Si Barça o Madrid, Valencia y Athletic se clasifican para la Champions, el Mirandés va la Europa League… Casi nada. De momento ya es el segundo equipo de 2ªB (tras el Figueres en 2002) en alcanzar las semifinales de la Copa del Rey.

Pero un caso sobresale por encima de los demás… el de su estrella y capitán.

Pablo Infante.

Pablo infante tuvo que buscarse la vida tras la desaparición del Real Burgos, donde militaba en las categorías inferiores, condenándolo al anonimato de la tercera división. Encontró acomodo con 19 años en el Racing Lermeño para, al cabo de unos años, acabar fichando por el Mirandés, con el que consiguió el ascenso a la categoría de bronce en 2009. Pablo es el único jugador del equipo que no es profesional y tiene que compaginar el fútbol con su trabajo en una entidad bancaria en Quincoces de Yuso, a 50 kilómetros de Miranda. El extremo se ve obligado a levantarse cada día a las seis y media de la mañana para estar a las ocho en su oficina y después de su jornada laboral, recorrer otra vez los 50 kilómetros hasta el campo de entrenamiento. A pesar de ello, Infante es el Pichichi de Copa con 7 goles. Como he leído por ahí: banquero de día, Pichichi de noche.

Como anécdota lo siguiente: la COPE lo entrevista por teléfono después de la injusta derrota ante el Espanyol en la ida de los cuartos. Infante coge el teléfono y responde las preguntas pertinentes, hasta que le preguntan que dónde está. Resulta que, después de la ida de la eliminatoria que se disputó en Cornellá-El Prat, Pablo Infante fue recogido por unos amigos en coche para volver, esa misma noche, a Miranda de Ebro. Llegó a las 5:30 de la mañana. Mientras sus compañeros tenían fiesta y volaban al día siguiente a Bilbao y de ahí a sus respectivas casas, Pablo tenía que estar en el banco, en Quincoces de Yuso, a las 8. Y lo hizo.

Ese es Pablo Infante. El nuevo superhéroe español.

Un tipo normal que se disfraza de crack de noche.

Apología de… Marc Chagall

Marc Chagall fue un pintor francés de origen bielorruso cuya obra he visto hoy por primera vez (un poco en profundidad) en una exposición en la Art Gallery of Ontario, en Toronto.

Marc nació en Vitebsk y creció obsesionado con su pueblo toda su vida. La mayoría de las obras que realizó tiene algún elemento que recuerda a su pueblo natal y algunas de sus obras tienen, directamente, claros elementos costumbristas de la vida rural eslava de inicio del siglo pasado (que raro se me hace escribir siglo pasado, para mi el siglo XX es mi siglo).

Chagall tiene cuadros interesantes y divertidos, todos muy vitalistas y alegres: en el fondo tuvo una vida feliz, enamorado de sus dos esposas (cada una a su debido tiempo, no tenía dos a la vez): primero Bella y, al cabo de un tiempo, Vava.

La obra que mas me gusta de él es la titulada “Doble retrato con vaso de vino” (1917), en la que sale a hombros de su primera esposa, Bella, visiblemente alegre (probablemente embriagado, aunque puede que de amor), en un fondo que claramente representa su pueblo natal, Vitebsk. Bella Rosenfeld fue la primera esposa y la musa absoluta durante la primera parte de la obra de Chagall, hasta que ésta murió en Estados Unidos en 1944, durante el período de exilio forzoso de su país de acogida, Francia.

Tal como comenta Dolores Arroyo en la web de la Universidad Complutense de Madrid:

El significado de este doble retrato en que la mujer lleva sobre sus propios hombros al esposo, se considera el triunfo del amor sobre las leyes de la gravitación y los límites de las fuerzas humanas. ¿No sugeriría además, el peso del artista sobre Bella? – esto es, la esposa como sostén del artista, puntal de su equilibrio emocional y estímulo creativo -. De hecho, la muerte de Bella significó para el pintor ruso unos años de amargura, meses sin trabajar y una evolución de su obra a lo nostálgico y a lo trágico, a un colorido oscuro y a una técnica mucho más turbulenta. Más tarde, después de instalarse en Provenza, Chagall conoció a Valentina Brodski (Vava) con la que se casa en 1952. Recobra entonces la estabilidad del matrimonio y el equilibrio necesarios para su creatividad, comenzando así una nueva y fecunda etapa.

Bella no solo inspiraba a Chagall, sino que le incitaba a hacer más obras y lo motivaba. Era el origen y el destino de todo su arte. Era, no sólo el fundamento vital de su existencia como persona, sino también de su creación artística: cuando ella se fue, no sólo desapareció una parte de su vida sino toda su capacidad creativa. Por suerte fue una laguna creativa con final, puesto que Chagall volvió, años más tarde, a encontrar el amor.

¿Cuál será mi Vitebsk? ¿Quién será mi Bella?

Apología de… Paul K. Feyerabend

Como bien sabéis estoy estudiando epistemología, la filosofía del conocimiento, y dentro de ésta una de las ramas es, evidentemente, la filosofia de la ciencia. No os voy a dar la chapa explicando un fragmento de la historia de la filosofía de la ciencia pero, sin embargo, os voy a introducir un personaje simpático y entrañable conocido en el mundo entero por ser “el peor enemigo de la ciencia”. Yo no lo creo así. Con todos vosotros, os presento el anarquismo epistemológico de Paul K. Feyerabend.

Paul K. Feyerabend (1924-1994) nació en Viena y después de combatir en la II Guerra Mundial del lado de los alemanes, empezó sus estudios de canto, escenografía, historia y sociología. De hecho, Bertolt Brecht le ofreció un trabajo en la Ópera de Berlín, pero éste lo rechazó porque no estaba convencido de sus estudios. De manera que lo dejó todo y se pasó a la física. No obstante, acabó dejando la física por la filosofía. Se doctoró y recibió una beca de un año para estudiar con Ludwig Wittgenstein, pero éste murió antes de la llegada de Feyerabend al Ingraterra, por lo que escogió a Karl Popper como supervisor. Feyerabend volvió a Viena fuertemente influenciado por el falsacionismo de Popper, aunque no duró mucho.

La filosofía de la ciencia se considera que comienza a inicios de siglo XX con el círculo de Viena y sus tesis del positivismo lógico, herencia del empirismo. A partir de ahí evolucionan con el falsacionismo de Popper y se perfeccionan con el falsacionismo sofisiticado de Lakatos, que recoge el falsacionismo popperiano y algunas ideas de Kuhn. ¿Qué pinta Feyerabend en todo esto?

Pues Feyerabend lo que dice es que no hay reglas metodológicas útiles que rijan el progreso de la ciencia o del desarrollo de los conocimientos, sosteniendo la idea de que la ciencia no debe funcionar de acuerdo con normas fijas y universales, pues sería perniciosa y perjudicial para la ciencia en sí.

Su propuesta es una epistemología abierta, entendiéndose como una serie de herramientas de investigación científica adaptables a cada contexto pero no postuladas como leyes inamovibles. Nada de método científico, aunque la idea estaba en el aire, pues el mismo Popper ya la expresó anteriormente: “Soy profesor de método científico, pero tengo un problema: el método científico no existe”. Aquí os dejo algunas de sus perlas de sus libros “Ciencia en una sociedad abierta” y “Tratado contra el método”:

[…] la razón […] no se adecua a la ciencia, y no ha podido contribuir a su desarrollo.

Lakatos se dio cuenta y reconoció que los criterios de racionalidad existentes […] son excesivamente restrictivos y habrían entorpecido a la ciencia en caso de haberse aplicado resueltamente.

Ésta práctica liberal, es razonable y absolutamente necesaria para el desarrollo del conocimiento.

pueden imaginarse circunstancias en las que es aconsejable no sólo ignorar la regla, sino adoptar su opuesta.

Evidentemente, como habréis notado, una de las gracias de leer a Feyerabend es su forma de escribir, concisa y polémica. No obstante, el epistemólogo es mucho más que esta polémica. Escribió al mismo tiempo que Kuhn la interesante teoría de la inconmensurabilidad, aplicada a la ciencia derivada de las matemáticas, una de las grandes ideas de la teoría de la ciencia actual. Feyerabend murió en 1994 de cáncer, bastante ninguneado, a la sombra de Popper, Lakatos y Kuhn. Con el tiempo, no obstante, parece que se está abriendo camino para convertirse en el otro gran filólofo de la ciencia.

Cada dia, cuando voy a empezar los experimentos, veo una frase de Einstein colgada en la pared: “La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado, la imaginación lo abarca todo”. O como diría Feyerabend:

Ahora tienen que elegir: pueden optar por la ciencia, pueden optar por la razón, pero no pueden optar por ambas

Apología de… Fernand Léger

“Buscando el resplandor y la intensidad, me he servido de la máquina como otros han empleado el cuerpo desnudo o la naturaleza muerta.”

El francés Fernand Léger (1881-1955) ha sido encajonado dentro de la tendencia cubista pero su estilo propio basado en la simplificación de la matería debería ser más propenso a considerarse futurista y hasta precursor del pop-art. Evidentemente, Léger no es el más famoso de los pintores de su generación, tiene por delante a Picasso y Braque, considerados los creadores del cubismo, e incluso a Juan Gris (otro de mis pintores favoritos), cubista estricto y seguidor de los dos primeros. Pero Léger, pese a que contactó con estos tres pintores, rápidamente se desmarcó de ellos, llegando a crear con otros artistas como Apollinaire y Delaunay un grupo llamado Section d’Or, creadores del orfismo, una tendencia colorista y abstracta del cubismo. Pese a esto, Léger iba generalmente bastante por su cuenta y no se dejó influenciar en exceso por los dogmas del grupo.

De hecho, el mayor punto de inflexión en la obra de Léger no fue conocer a ninguno de estos pintores, sino participar en la I Guerra Mundial:

Abandoné París en un período de abstracción, de liberación pictórica. Sin transición alguna me vi alineado codo con codo con toda la nación francesa; fui asignado a los zapadores, y mis nuevos amigos eran mineros, jornaleros, leñadores y obreros de las fundiciones. […] Al mismo tiempo quedé deslumbrado por el obturador de un cañón de 75 mm abierto al sol, por la magia del metal pulido. Fue todo lo que necesité para olvidarme del arte abstracto de 1912-13. […] Desde que hundí los dientes en esta realidad, el objeto jamás me ha abandonado. El obturador de aquel cañón de 75 mm abierto al sol me enseñó, para mi evolución artística, más que todos los museos del mundo.

A partir de ahí, la pintura de Léger sufre una transición hacía la impersonalidad absoluta, la frialdad y la mecanización. A partir de ahora ya no hay sentimientos ni emociones, sólo figuras: para Léger el cuerpo humano es un objeto más. Dentro de sus peculiares obras se encuentra el Ballet Mécanique, un cortometraje de 1924 con música de George Antheil y fotografía de Man Ray, obra precursora de la surrealista Un chien andalou de Buñuel y Dalí. Tal como dice Nestor O. en la web Cinematismo, la obra fue creada para acompañar la composición de Antheil que había diseñado una orquestación para 16 pianolas en cuatro partes, 2 pianos, 3 xilófonos, 7 campanas eléctricas, 3 hélices, 1 sirena, 4 tambores y 1 tam-tam. En 1953, Antheil escribió una versión corta para 4 pianos, 4 xilófonos, 2 campanas eléctricas, 2 hélices, timbal, carillón, y otras percusiones, que es la que os dejo a continuación. La obra no tiene hilo narrativo y está protagonizada por Kiki de Montparnasse, musa de muchos de los artistas de principios de siglo pasado.


La pintura que hizo que me enamorara de Léger fue “Les deux figures (Nus sur fond rouge)”, una obra de 1923 que vi cuando fui al Museo de Arte de Basilea (Kunstmuseum Basel). En ella se plasman los elementos más característicos de la pintura de Léger: el contraste de los colores, la rigidez, la deshumanización y la robotización de la figura humana.