Archivo de la categoría: Visto en algún sitio

La Barcelona de… Santa Eulàlia

Hoy quería saber porque el príncipe de Asturias lo es también de Girona y es duque de Montblanc, luego he pasado a la guerra de la Sucesión Española, al decreto de Nueva Planta, a Rafael Casanova y, finalmente, a Santa Eulàlia, la patrona desconocida de Barcelona (tiene dos).

Para los curiosos que quieran saber la correlación, durante la batalla de Barcelona del 11 de septiembre de 1714, Rafael Casanova (el de la calle) blandía la bandera de Santa Eulàlia para enardecer a los últimos barceloneses. Casanova fue herido, la batalla perdida y se instauró el decreto de Nueva Planta, que eliminó la Generalitat catalana.

Pendones de Santa Eulàlia.

Pero, ¿quién era Santa Eulàlia?

Según la tradición cristiana, Eulàlia fue una niña, educada en el cristianismo, que vivió en las afueras de la ciudad de Barcino, en lo que hoy es Sarrià, a finales del siglo III (290-303). Su trabajo en la casa de sus padres era cuidar de las ocas.

  • A mediados del siglo XV en el llamado “El Desert de Sarrià”, se levantó una capilla dedicada a Santa Eulàlia, en un lugar donde tradicionalmente se consideraba que había nacido y vivido la santa. Más tarde, en 1578, el lugar se cedió a los frailes capuchinos que hicieron un convento.
Vista de Barcelona desde el jardín de los Capuchinos. Durante el asedio de 1714 el convento fue ocupado militarmente, pero buena parte de los capuchinos se pudieron quedar en él para atender el servicio religioso y el lugar fue respetado. La vida de este establecimiento se prolongó hasta 1835, cuando la comunidad fue suprimida.
Posteriormente, el espacio de “El Desert” se adaptó como centro de beneficencia, que todavía existe. El lugar está en el actual Passeig de Santa Eulàlia, la continuación del Carrer Major de Sarrià.

Con 13 años, durante el período de persecuciones a los cristianos del emperador Diocleciano (284-305 dC), Eulàlia se escapó de su hogar y fue a buscar al gobernador de Barcino, Daciano, para recriminarle las represiones. El gobernador, ante la negativa de la niña a renunciar a la fe cristiana, la condenó a trece martirios, tantos como años tenía:

  1. Fue encarcelada en una prisión oscura.

    El carrer de l’arc de Santa Eulàlia, entre el Carrer Ferran i Boqueria, era el sitio donde se encontraba la prisión de la santa.
  2. Fue azotada.
  3. En el ecúleo (potro de tortura) le fue desgarrada la carne con garfios.
  4. Luego fue puesta de pie sobre un brasero ardiendo
  5. y le fueron quemados los pechos.
  6. Las heridas le fueron fregadas con piedra tosca,
  7. para luego arrojarles aceite hirviendo y plomo fundido,
  8. además de lanzarla a una fosa de cal viva.
  9. El noveno tormento, uno de los más conocidos popularmente, consistió en ponerla desnuda dentro de un tonel lleno de cristales, clavos y otros objetos punzantes, siendo lanzada por una calle en bajada.
    Actualmente, en el número 9 de la calle Baixada de Santa Eulàlia hay una imagen de la Santa, acompañada de unos versos de Jacint Verdaguer que evocan este tormento.

    La baixada de Santa Eulàlia se encuentra en la juderia (el call) del barri gòtic de Barcelona, muy cerca de la plaça Sant Felip Neri.
  10. Posteriormente, fue encerrada en un corral lleno de pulgas. De ahí que el día 12 de febrero, la fiesta de Santa Eulàlia, “les puces són més grosses i piquen amb més furia” (las pulgas son más grandes y pican con más rabia).
  11. Fue paseada desnuda por las calles de la ciudad
  12. hasta el lugar del suplicio donde fue crucificada en una cruz en forma de aspa.
    En la Plaça del Pedró (confluencia del Carrer del Carme y Hospital) la leyenda sitúa su crucifixión, habiendo una fuente con una estatua de la santa. La obra actual es de Frederic Marès y data de 1952, ya que la original, de 1673 se destruyó durante la Guerra Civil.

    Otra leyenda sitúa la crucifixión en la antigua explanada de La Boqueria. En el siglo XII, con la construcción de la nueva muralla, se ubicó una puerta de acceso a la ciudad, conocida como Portal de Santa Eulàlia, por estar junto a una ermita dedicada a la Santa. Desde 1900 una estatua de la santa, delante del mercado de La Boqueria, recuerda la ermita desaparecida.
  13. Finalmente, fue decapitada.

Según la leyenda, durante su cruxifición se produjo una nevada, tapando la pureza de su cuerpo desnudo. Al final de su oración de que el Señor la tomara a Su Reino, la gente vio volar hacia el cielo de su boca una paloma blanca.

En el 878 los restos de la santa, que estaban enterrados en Santa Maria de las Arenes (donde se encuentra la actual Santa Maria del Mar), fueron trasladados a lo que hoy es la Catedral.

En lo que hoy es Santa Maria del Mar, antes hubo una arena romana y luego la iglesia de Santa Eulàlia, que finalmente se llamó de Santa Maria de las Arenes (¿en honor al anfiteatro romano?).

Según la leyenda, cuando la comitiva que llevaba el arca llegó a la puerta de la ciudad, el sarcófago se volvió tan pesado que resultaba imposible moverlo. En ese instante, apareció un ángel que señaló con el dedo a uno de los canónigos de la procesión. Este, arrepentido, confesó que se había quedado un dedo del pie de la santa como reliquia.

La Plaça de l’Àngel (parada de metro Jaume I) debe su nombre al ángel que, según la leyenda, se apareció aquí a la comitiva. En 1456 se colocó en esta plaza una imagen de la santa que presidía el arco de acceso a la calle Baixada de la Llibreteria, entonces Portal de Santa Eulàlia. En 1618 se instaló en la plaza un obelisco coronado por un ángel de bronce, cuyo brazo señalaba a la imagen de la Santa. Ambas figuras se eliminaron en el siglo XIX, aunque en 1966 una réplica del ángel fue ubicada en un balcón de la plaza.

Una vez restituido el dedo mutilado, los restos pudieron cruzar las murallas y se colocaron en el actual sepulcro de la catedral. De hecho, la catedral  de Barcelona está consagrada a Santa Eulàlia y se llama la Catedral de la Santa Creu i de Santa Eulàlia.

Cripta de Santa Eulàlia en la catedral de Barcelona.
  • En el centro del claustro de la catedral se encuentra un jardín con magnolios, grandes palmeras y trece ocas blancas. Las trece ocas simbolizan los años a los que murió Santa Eulàlia y, el color blanco, su pureza. La santa, como os he contado, cuidaba ocas en la casa de sus padres.
  • Desde 1868 Santa Eulàlia comparte el patronazgo de Barcelona con la Verge de la Mercè y, en honor a ella, la ciudad celebra en el mes de septiembre su principal fiesta mayor. La cultura popular atribuye a las lágrimas de Santa Eulàlia, triste por el olvido de los barceloneses, las lluvias que a menudo deslucen las celebraciones de La Mercè.

No obstante, existen serias dudas sobre la historicidad de la vida y martirio de Eulàlia de Barcelona, pudiendo tratarse de una versión local de Santa Eulalia de Mérida. La leyenda de Barcelona reproduce, además del nombre, múltiples hechos y tormentos de la santa de Mérida, pudiendo tratarse de una duplicación de personalidad hagiográfica (la hagiografía es la historia de la vida de los santos).

Aún así, ¡visca Santa Eulàlia!

Anuncios

Mi último cine en Springfield

Ayer decidí ir al cine. Tenía pocas opciones, ver una película iraní que dicen que está muy bien subtitulada en inglés o ver una peli chorra. Esa misma mañana había oído que The hunger games lo había petado en su primer fin de semana, siendo la tercera mejor recaudación de la historia. Así que me decidí a verla.

Llegué al cine con mucha antelación pues quería disfrutar de los tráilers. Creo que pusieron como 10 y 8 de ellos de pelis de superhéroes. Pero de entre todos los tráiler tengo que destacar uno: se empieza oyendo una parte de la canción “The men comes around” de Johnny Cash, inseparable de ese monumento del cine zombie (pese a ser un remake) llamado Dawn of the dead. Y luego llega lo apoteósico, enterarse de lo que va la peli. Os dejo el tráiler:

 

Si os acordáis os dije que iban a hacer una peli de Abraham Lincoln, con Daniel Day Lewis en su papel. Lo que no sabía es que también estaban adaptando esta novela, Abraham Lincoln: El cazador de vampiros. Sólo por la demencia del escritor de imaginar algo así la iré a ver, pero esa escena en la que sale Lincoln bañando su hacha en plata es enorme. Si alguien quiere acompañarme ese día que sepa que habrán palomitas a tutiplén.

Por lo que respecta a The hunger games, muy flojita. Se que es una saga, y tal como acaba tiene pinta de, como mínimo, volverse un poco más compleja, más política, pero la idea de esta primera peli sería una mezcla de la estética de El quinto elemento con un Battle royale extremadamente edulcorado. Vamos, que nada del otro mundo y con tramos bastantes aburridos.

Pero bueno, tampoco esperaba nada espectacular. Os dejo con la canción de Johnny Cash: lo mejor de la peli, el tráiler de la otra.

 

4 conceptos básicos sobre series de TV

Hacia tiempo que quería escribir este post. Las series se han convertido en mi mayor afición actualmente y, tal como he dicho alguna vez, se han convertido en la prolongación adecuada del buen cine. El cine -y por extensión las series- son representaciones de la realidad, son arte. Y lo que buscamos en el arte es la verdad. Muchos directores durante su vida han intentado hacer lo que antiguamente se llamaba una megapelícula, es decir, un film que durara el tiempo necesario para que se pudiera ver el desarrollo de los personajes, entender su verdad última. Evidentemente, ninguna productora aceptó esas condiciones, pero en el circuito alternativo existen algunos proyectos que han intentado hacerlo, aunque sin demasiado éxito.

Las series, pero, te lo permiten de alguna manera. Cuando hablo de series y de macropelículas estoy hablando de Six Feet Under, de The Wire y de Mad Men (que haya visto y que me gusten). De hecho ha sido el sublime episodio 7 de la 4ª temporada de Mad Men, The suitcase, el que me ha hecho recordar este proyecto de post. En parte porque me ha recordado al capítulo por el cual quería escribirlo, Fly, de Breaking Bad. Así que allá voy.

La temporada de las series empieza generalmente en otoño, al volver de las vacaciones. No obstante, debido a diferentes reprogramaciones de la parrilla u otros mútiples problemas, a veces las series quedan paralizadas. Midseason es un período de tiempo que va desde enero a abril en el cual normalmente se estrenan series para rellenar huecos de las principales (las que empiezan en otoño), donde se marginan a las veteranas con ya poco éxito o donde se dejan morir a las repudiadas. No obstante, de la midseason han salido (o resurgido) buenas series, si más no aceptables, como Anatomía de Grey.

Normalmente las series se programan para una temporada corta de unos 12 capítulos (aunque actualmente todas las grandes series tienen temporadas de “sólo” 12 o 13 capítulos) para no perder mucho dinero por si no triunfan. Si la serie tiene éxito se decide hacer un back-nine, es decir, acabar una temporada completa de 23 capítulos. No obstante, actualmente no estoy viendo ninguna serie que trabaje sobre modelos de 23 capítulos, a no ser que sean sitcoms de 20 minutos. Supongo que será por la crisis.

A veces, en una serie, un personaje secundario es tan bueno que devora la trama original y a los verdaderos protagonistas de la historia. En esos casos, si los productores tienen vista, proponen un spin-off, es decir, hacer una serie sobre el personaje secundario. Los casos más flagrantes son “Joey” sobre “Friends” (que fue un fracaso) y, en versión castiza, “Aída” sobre “7 vidas”. En el blog Quinta temporada de El País han hecho una serie de entradas donde se proponen personajes que merecen un spin-off. Ejemplos que secundaría son los de la condesa viuda de Gratham de Downton Abbey o el Señor Chang de Community.

Si no puedes hacer un spin-off, pero quieres lanzar una serie, puedes hacer un crossover: puedes introducir el personaje de una serie nueva en una serie antigua para captar la atención del espectador. También se puede hacer por gusto, como mezclar a Los Simpsons y Futurama porque son de los mismos creadores.

Si nos ponemos a hablar de los capítulos en si mismos, todas las series actualmente empiezan con el llamado cold-opening, esos minutos que se emiten para captar la atención del espectador antes de poner la cabecera. De la misma manera existen en algunas series (como Community) una especie de epílogo que a veces contiene el mejor gag del capítulo. Ambos recursos sirven para poner anuncios en medio, que es lo que realmente paga la serie.

 

Hay series que son buenas porque si y siempre quieres ver más. Hay otras que a veces es fácil perder la motivación. Para evitar esa pérdida, se crearon los cliffhangers, es decir, una escena que queda cortada a medias y que no puedes saber como acaba a menos que veas el capítulo siguiente. Huelga decir que la serie maestra haciendo cliffhangers es (y no crea que pueda nunca superarse), Lost. El mejor cliffhanger de la historia (si alguien no está de acuerdo que lo diga), el “We have to go back” de la 3ª temporada.

 

El macguffin no es un concepto solamente televisivo, pero es en las series donde más se ha extendido. Un macguffin es un elemento de suspense que hace que los personajes avancen en la trama, pero que no tiene mayor relevancia en la trama en sí. Es muy importante en los thrillers y en las series de misterio. Uno de los macguffins más famosos de la historia es rosebud de Ciudadano Kane. En una serie un ejemplo de macguffin sería la escotilla de Lost de la primera temporada, aunque Lost en general es un gran macguffin porque en realidad nada de lo que mueve la serie tiene ninguna importancia en realidad.

Es el acrónimo de unresolved sexual tension, tensión sexual no resuelta. Denota una cierta química entre dos personajes pero que no se hace consumar para mantener interesado al espectador. La más épica es Mulder y Scully de Expediente X, pero actualmente se puede ver en muchas series. Una de las que más me gusta es la de Bones entre Brennan y Booth, aunque hay miles de ejemplos.

A veces, en una serie con hilo argumental, es difícil hacer 23 episodios. Un filler es, como indica la palabra, un episodio de relleno: si el episodio no se emite o no se ve no afecta para nada al entendimiento de la trama, pero ahí está. Un ejemplo de filler sería uno de mis episodios favoritos de Lost, Exposé. Una versión elegante y artística de los fillers es el bottle episode, mi último concepto que quiero explicar.

Los seguidores de Community evidentemente ya saben lo que es un bottle episode (episodio embotellado) porque han visto Cooperative Caligraphy, pero lo voy a explicar. Las series tienen un presupuesto determinado, pero si alguien quiere hacer capítulos con efectos especiales como Modern Warfare tiene que tener otros capítulos más baratos para compensar. Y no hay nada más barato que meter a los protagonistas en una sala y potenciar el diálogo al máximo. Como Community está para destrozar todos los conceptos televisivos, la excusa para ese capítulo es la pérdida de un boli. Sublime.

El mejor bottle episode que he visto es Fly, de Breaking Bad. En él, Walter pierde los papeles y encierra a su compinche Jesse porque no puede trabajar porque hay una mosca en el laboratorio y puede haber contaminaciones. The suitcase, de Mad Men, aunque no se puede considerar bottle episode, es un tête-à-tête entre los dos protagonistas que bien justifica el visionado entero de la serie.

No en vano, tanto Fly como The suitcase están considerados dos de los mejores capítulos de la historia de la televisión. ¿Porqué los teleespectadores adoramos los bottle episode? Pues porque en el fondo, lo que más justifica el visionado de una serie, son sus personajes, y cuanto más hablan, más se abren y más conocemos de ellos más cercanos nos parecen, justo lo que buscaban los grandes directores cuando hablaban de las macropelículas. En definitiva, más cerca estamos del arte y, por lo tanto, más cerca estamos de la verdad.

California’12 (III): Highway 1

Previously on California’12…

Acabábamos de pasar un par de días en San Francisco, pero nuestros aviones de vuelta a España e Illinois salían desde San Diego, de manera que teníamos que volver. La opción más bonita pasaba por recorrer la Highway 1, es decir, salir de San Francisco y, pasando por Santa Cruz, Monterey, Santa Bárbara y Los Ángeles, llegar hasta a San Diego. Como el recorrido era largo decidimos hacer noche en Santa Bárbara. No obstante, si alguien tiene nunca planeado hacer esto que sepa que más vale tomárselo con calma y hacerlo en varios días: es muy bonito y más vale ir despacio.

365 millas separaban San Francisco de nuestro destino. Así que cogimos el coche bien prontito por la mañana (aunque casi no podemos cogerlo porque no se creían que tenía el carnet haciéndose… en realidad fue culpa mía, que apuré demasiado en España, pero bueno, una historia larga) y nos pusimos en ruta. El coche era un Chevy super feo, pero nos salió barato y rodaba, que era lo que queríamos. Así que pusimos un poco de música, me cogí mi Mocca en un Starbucks en cuanto pude (ya es como un ritual) y nos dirigimos a Santa Cruz, nuestra primera parada, para hacer un brunch.

En cuanto acabámos el desayuno empezamos a darnos cuenta que los tiempos no cuadraban: tendríamos que haber llegado a San Cruz mucho antes de lo que hicimos, pero fuimos tirando a nuestro ritmo hasta Monterey (si a alguien le suena este Monterey posiblemente sea por el circuito de Laguna Seca y su famosa curva del sacacorchos). Visitamos la ciudad muy por encima y fuimos a Carmel, a unas pocas millas, donde había una antigua misión franciscana (1771, para ellos es antiquísimo pues implica que es antes de la creación de su país) fundada por un fraile mallorquín.

Después seguimos por la carretera disfrutando del buen día que teníamos, cruzando los múltiples parques naturales que adornan la carretera, yendo a una de sus playas y, en resumidas cuentas, parando cada dos por tres para hacer un par de fotos o tomar algo.

Al final se nos acabó la luz a medio camino, en Cambria, aunque realmente ya habíamos hecho la parte bonita que iba cerca del Pacífico. Nos quedaban, no obstante, unas cuantas millas hasta Santa Bárbara (unas 2-3 horas más de coche, pero bueno, al final llegamos, después de tener que ir hacia atrás, al hotel, que os enseñaré en la 4ª y última entrega del viaje, que además será cortita porque, sinceramente, fue lo peor del viaje: Los Ángeles.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Os voy a dejar como epílogo una canción que hubiéramos podido escuchar en la carretera y no hubiera desentonado. Se trata de “Elements and things”, de Tony Joe White, que escuché anoche en la season finale de Luck, uno de los mayores fiascos de la HBO. Pero ya os hablaré en otro momento de ello.

Algo especial

Todos sabéis que es una de mis favoritas (por no decir mi favorita), pero desde A dos metros bajo tierra no veía algo tan emotivo y profundo. Los personajes parecen estar preguntándose continuamente “¿quién soy yo?”, “¿qué hago con mi vida?”. Además tiene una estética fantástica y una sensibilidad en el guion y en la forma de hacerla que no es comparable con cualquier otra cosa que estén poniendo en la televisión actualmente.

Para muestra, un botón. Temporada 3, episodio 5, “The fog”. La música que suena durante el capítulo es “Me voy a morir de amor”, de Alberto Iglesias, una fantástica composición que hizo para la no menos asombrosa Lucía y el sexo:

 

Rompo mi enésima lanza a favor de los americanos. Espero que ahora, tras estos seis meses, seáis capaces, como mínimo, de no sólo relacionarlos con Bush y Palin. EEUU es también Mad Men, Ernest Hemingway, Abraham Lincoln, Clint Eastwood, A dos metros bajo tierra, Mark Twain, Frank Lloyd Wright, Woody Allen, Walt Whitman…